Feb
04
2010
Cinturones varios
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Escrito por Axil   
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Cualquiera que se haya puesto alguna vez una cota de malla y haya hecho casi cualquier movimiento con ella (especialmente agacharse de frente) se habrá dado cuenta inmediatamente de dos cosas:

- de que su centro de gravedad se ha desplazado inesperadamente varios palmos, forzando unos pasos bamboleantes y un previsible arrastre de morros por el suelo.

- y de que para evitar que vuelva a pasarle, no va a volver a ponerse una cota en la vida a menos que vaya acompañada de un cinturón.

Y claro, quien habla de cinturón, habla ya de paso de un tahalí.
-¿un qué?
-Un tahalí. Bueno, en realidad sería, más propiamente dicho, un talabarte.
-¿un lo cualo?
-Talabarte

El caso es que, después de darle algunas vueltas, me decidí por hacer dos cinturones independientes, uno de ellos cinturón puro y duro, y otro para la espada. No estoy seguro de si lo histórico es un cinturón de doble vuelta, o dos independientes, pero en fin. La diferencia de anchos en ilustraciones como la de aquí al lado (detalle de la increíble biblia Maciejowski, SXIII) me hace pensar que lo de los dos cinturones independientes no está mal del todo.

Así que ahora hay que plantearse el diseño de los mismos. Porque un cinturón es mucho más que un cordel para sujetarse los pantalones, como diría el señor Miyagui. O tal vez sólo sea un cordel. O algo así se desprende de la mayoría de las iluminaciones y estatuas de época.

El caso es que lo del cordel queda un poco chuchurrío, así que al final uno se decide por un diseño más... sofisticado. Un grueso cinturón de cuero acompañado de un talabarte similar. Algo del estilo del caballero hospitalario (SXII ó XIII) de la ilustración de Osprey de aquí al lado.

¿Y en qué se diferencia un cinturón tipo medieval de un cinturón moderno? ¿Ein?

Pues básicamente en dos cosas: en su longitud, y en la forma de cerrarlo. Vamos, que aparte de ser una tira de cuero alrededor de la cintura, no tiene nada que ver.

Para empezar, el cinturón es bastante más largo, y no porque fueran todos una panda de gordopilos, sino precisamente por la forma de atarlo.

Aquí al lado tenéis un detalle de la placa funeraria de Sir Miles Stapleton (SXV) donde se aprecia el mecanismo de cierre.

Bueno, vale, no se aprecia demasiado bien, pero yo lo explico.

El extremo del cinturón pasa por la hebilla, que en realidad no es más que una anilla, hace un lazo, da la vuelta por detrás del cinturón, y luego vuelve a girar hacia adelante, pasando por el lazo desde arriba y colgando hacia abajo.

- ¿Mande?
- Que se le hace un nudo.
- ¡Ah! ¡Haber empezado por ahí! ¿Y eso qué tiene que ver con la longitud del cinturón?
- Pues para que no se deshaga el nudo. Así pesa más y es más difícil que se suelte.

Claro que lo de usar sólo una anilla, en lugar de una hebilla con su correspondiente... ¿clavo? son ganas de que se afloje el cinturón. Así que, a riesgo de cometer un ligero anacronismo, me decidí por la hebilla completa.

Muy bien, ya tenemos un diseño. Ahora ¿qué se necesita? Pues esto:

Correa de cuero, hebilla, puntera y un par de remaches; algo para cortar el cuero y un sacabocados.

Y esto es muy importante, hay que comprar las cosas en el orden correcto.

- ¿El orden correcto? ¿de qué va eso?
- Es muy fácil. ¿Sabes las hebillas y las punteras que decía?
- Sí, ¿y qué?
- Pues que se fabrican en anchos estandar.
- ¿Y?
- Pues que las correas de cuero, no. Así que te puedes encontrar con algo que... algo que no... vamos, que queda hogogoso.

Así que, una vez tienes todo el material, ya sólo te queda montarlo. Para colocar la hebilla, se taladra el extremo del cinturón tal como se ve en la foto.

Los cuatro bocados redondos son los que se utilizarán para remachar la hebilla en su sitio, y el alargado (que es el primero que hay que hacer) es por el que pasará el "clavo". Existe por ahí un sacabocados específico con esa forma, pero tranqui: ya sabes que los armeros novatos somos agarrados creativos como pocos, así que encontraremos un método alternativo: hacer una serie de bocados en línea, y luego alisar la abertura con una lima.

Para remachar la hebilla, yo utilicé remaches de doble cabeza, más que nada porque los que uso para la chapa son demasiado cortos para el grosor del cuero utilizado.

¿Y las punteras? Las que encontré tenían un indudable aire ochentoso. Para quitárselo (con más o menos éxito, no sé) hay que hacer dos cosas: quitarles el brillo de espejo (scotch brite, WD40, y un poco de aceite de codo) y fijarlo con unos remaches un poco más arcaicos que lo que trae de serie. Para eso, hice un par de taladros, y más tarde coloqué unos remaches de aplastar normales y corrientes. Ya sabéis, se corta el cuero con la forma adecuada, arandelita, y martillazos a placer.

Por cierto ¿notáis lo que os decía de los anchos del cuero?

Con esto tenemos el cinturón, nos falta el talabarte, que no es más que un cinturón con algo para pasar la vaina de la espada. Curiosamente, en casi todas las imágenes de talabartes que he encontrado, la hebilla sí que tiene "clavo", como se puede ver en la placa funeraría del SXIII de aquí al lado.

Me decidí, de hecho, por el diseño básico de esa ilustración, aunque con dos modificaciones.

Por un lado, la tira que une las dos partes del cinto no me molesté en ponerla, más que nada porque no tengo en absoluto claro cómo iría fijada. Así que el talabarte queda en dos piezas separadas, a menos que esté enganchada la vaina de la espada.

Y, por otro lado, en lugar de hacerlo fijo para el tamaño de la vaina, decidí que fuera ajustable, por tres motivos:

- porque tenía el plan de forrar la vaina de la practical, con lo cual el ancho de la misma iba a ser bastante indefinido.

- porque muy probablemente acabe usando el talabarte con otras vainas.

- porque no creo que fuera capaz de coserlo del tamaño exacto ni de casualidad.

Así que, se le hacen unos bocados, se pasa una tira de cuero (que tal vez compré algo más gorda de la cuenta) y... ¡tachán! habemus talabarte.

Por cierto, la postura en la que va a quedar luego la vaina es importante a la hora de hacer los agujeros para abrochar la hebilla. Si la espada va justo al costado y cuelga demasiado, es más que probable que vaya arrastrando, y lo de usar espadas como rejas de arado me parece que es una frase hecha. Y si el cinturón va demasiado apretado, no vas a poder casi moverte, básicamente vas a ir con medio cuerpo entablillado.

Es realmente increíble lo que me he podido llegar a liar para explicar cómo hacer un par de cinturones.

Bueno, el caso es que, una vez terminados, quedan como en la foto.

(Caray, qué gordo me veo en la foto; y qué cara de panoli me ha quedado. Voy a tener que ponerme a dieta, lo otro me parece que no va a tener arreglo)












http://el-blindado-personal.blogspot.com



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Cinturones varios
Jueves, 04 Febrero 2010
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